El spinning

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Está arrasando en los gimnasios de todo el mundo. Es el deporte de moda y todo apunta a que no será una moda pasajera. ¿Por qué? Porque es cómodo, fácil, divertido y al mismo tiempo fortalece los músculos, es beneficioso para el corazón y los pulmones y un auténtico quemacalorías. Hablamos del spinning, claro. Ese sistema aeróbico que se ejercita sobre una bicicleta estática al ritmo de la música y que trabaja como ningún otro resistencia, velocidad y fuerza.

Y lo mejor: cualquier persona lo puede practicar, independientemente de su edad, sexo, experiencia o nivel de acondicionamiento físico. Ni siquiera necesita saber montar en bicicleta. Cada cual se adaptará a la intensidad adecuada, en función de lo que indique el monitor, que es quien dirige el entrenamiento.

Más beneficios: en una sesión de 45 minutos se pueden perder entre 500 y 900 calorías; se tonifican los bíceps, tríceps y abdominales; se fortalecen las piernas, los glúteos y aumenta la fortaleza física; reduce el estrés y es un ejercicio muy entretenido; en una misma clase pueden coincidir expertos y novatos sin problema; no hay rutina de ejercicios, ya que es la música la que marca los diferentes ritmos de pedaleo; la bicicleta está diseñada para mantener una postura cómoda y relajada; y, además, el riesgo de lesiones es muy bajo, ya que no se fuerzan las articulaciones.

Las tres posiciones del spinning.

El hecho de que la bicicleta sea estática no significa que no se pueda variar la postura del pedaleo y, en consecuencia, sacar el máximo provecho del ejercicio. Aparte de la posición del cuerpo, sentado o de pie (según marquen la música y el monitor), también se pueden colocar las manos de diferentes maneras:

Posición 1: Las manos en el centro del manillar, muy juntas o incluso una encima de la otra. Esta es una buena posición para realizar el calentamiento previo, terminar el ejercicio o descansar durante los intervalos.

Posición 2: Las manos en la mitad de las manijas. Esta será la posición habitual durante casi todo el ejercicio.

Posición 3: Consiste en colocar las manos en los extremos del manillar. Pero sólo debe utilizarse cuando estás pedaleando de pie; si lo haces sentado podría tener efectos adversos en tu espalda.

Estas variaciones de movimientos no son muy radicales y contribuyen a trabajar las diferentes partes del cuerpo en cada ejercicio, desde los pies hasta la cabeza.

Ahora, súbete a la bici y empieza a pedalear. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

 

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