viajar

Se acercan las vacaciones de Navidad, aunque algunos piensen que todavía quedan lejos. No es así si estás pensando hacer un viaje con niños; y especialmente si lo vas a hacer en avión. Los viajes con niños pequeños y bebés conviene planearlos con tiempo y con sentido común; no es bueno improvisar, porque hay muchos factores a tener en cuenta: la duración del trayecto, el carácter y la edad del bebé, cuántos niños van y cuántos adultos para cuidarlos, experiencias previas, facilidades de la línea aérea… Y a todo ello hay que añadir otros dos factores importantes: que cada niño es un mundo y que todos cumplen con notable precisión la Ley de Murphy (“Si algo puede salir mal, saldrá mal”).

Por eso, si lo que quieres es asegurar una buena experiencia en familia, que es de lo que se trata, aquí  tienes algunos sencillos consejos que te ayudarán a disfrutar del viaje en lugar de sufrirlo.

· Es preferible no viajar con un recién nacido (menos de tres meses), ya que requiere permanente atención: biberón, pañales, siesta…

· No es necesario llevar muchas cosas; aparte de lo imprescindible (comida, ropa, pañales, toallitas, analgésico) basta con algún juguete que le guste y algún objeto que le dé confianza, que le resulte familiar (su almohada, su peluche favorito).

· La mayoría de las líneas aéreas disponen de cunas de viaje; acuérdate de pedirla al realizar tu reserva.

· Si tu hijo ya sabe andar y el viaje es largo, necesitará pasear de vez en cuando por el pasillo.

· Si el trayecto es muy largo, lo más conveniente es hacerlo de noche, de forma que vaya durmiendo la mayor parte del tiempo.

· No es adecuado sobre estimular al bebé antes del viaje para que llegue cansado al avión; puede causar el efecto contrario: que llegue ‘pasado de vueltas’.

· Darle el biberón o amamantarle en el momento del despegue o el aterrizaje ayuda a evitar la presión en los oídos.

· Cuidado con el aire acondicionado: además del frío, puede resecar la piel, la nariz y los ojos. Conviene llevar crema hidratante y suero fisiológico.

· El cambio de pañales mejor en el propio asiento o en la cuna; nunca en el baño del avión, que es un espacio demasiado pequeño y agobiante.

· Mantener un contacto directo con el bebé cuanto sea posible. Incluso en brazos (especialmente si hay turbulencias).

· Si el bebé llora es porque tiene una necesidad, no por molestar. Pensar en los demás pasajeros sólo pondrá más nerviosos a los padres.

· Los padres deben estar relajados y tranquilizadores. Lo mejor es vivir el viaje como una experiencia emocionante.

Y, lo más importante: paciencia, mucha paciencia. Un bebé no puede ser bueno durante todo el viaje. Ni siquiera el tuyo ;-

Follow Me on Pinterest
EmailWhatsAppCompártelo.